EL GUARDIÁN DE LOS SUEÑOS- SHERRILYN KENYON (RESEÑA)
SINOPSIS:

Vamos a ver cómo me lo monto para hacer una reseña de este libro (porque leerlo es un constante esfuerzo de memoria ya que las alusiones a libros anteriores y los secundarios que intervinienen te obligan a ello)
La historia parte de un personaje, Cratus, o Jerico para los modernos. Un protagonista típico Kenyon: le han pteado de lo lindo durante toda su existencia y todo (como siempre) por un capricho de los dioses (en este caso Zeus).
Jerico lleva una vida austera, camuflado en el mundo humano como mecánico hasta que aparece Noir, otro malo (ya he perdido la cuenta de los hijos de puta que pululan en el mundo Kenyon) que le ofrece vengarse de Zeus y recuperar sus poderes si se une a ellos.
Como está hasta los mismísimos y no tiene nada que perder acepta.
Y vaya la que se prepara, porque el Noir éste va a por todo el mundo, no quiere dejar títere con cabeza y para ello engaña, traiciona y mata a quien se le ponga por delante. Se sirve de los demonios sumerios gallu, de los demonios, de los Onerioi a quien convierte en zombi... vamos que es un no parar.
Jerico se huele la tostada y escapa. Lo que no sabe es que la mujer que Noir le ha entregado como diversión, Delphine, es la causante de su desdicha y claro, el hombre se pregunta ¿qué cojones hago yo ahora si resulta que me tiene loco?
Solución, leer el libro e intentar no perderse, porque como ya he dicho esto cada vez se pone más interesante. Lo que se está cociendo en el olimpo, en kalosis, en el más allá o donde sea va a pegar un pepinazo de agárrate y no te menees.
Aquí no sabes quien es fiel a quien. Quién traiciona a quien, cada vez aparecen nuevos elementos (seres indefinidos) que de pronto tienen todo el poder del universo para en un segundo estar hechos un asco porque para conseguir un favor tienen que someterse. Uff, complicadísimo.
Veremos la aparición estelar a Aqueron, con su churri, en plan parejita graciosa. Y el no menos polémico Zarek (tengo una devoción especial por él) con su cuqui y su nene.
Y, para rematar la faena, el que puede desencadenar el pepinazo, Nick, también llamado Malacai que por lo visto tiene miga, así que , a agarrarse los machos, porque Kenyon no sabe ni ella misma lo que puede pasar.
En resumen, un libro típico de la autora, donde la relación amorosa de los protas está muy diluida, apenas tienen encuentros en la tercera fase, ya que no les da tiempo, a la que te descuidas te muerde un gallu o te secuestra un ente sin rostro.
He llegado a la conclusión que Kenyon se está centrando más en la historia general que ha creado, dejando a un lado el rollete amoroso, tan presente en los primeros títulos.
Aun así es un libro imprescindible para quienes nos consideremos seguidores de la saga, siendo conscientes de que ya no se pueden considerar libros de paranormal romántica.
Ya veremos lo que ocurre en el siguiente, que sale este mes de octubre.
La Kenyon hace ya tiempo que se está yendo por los Cerros de Úbeda, se ha olvidado por completo de lo que estaba escribiendo y ahora se inventa pajaritos o rescata personajes de los que ya ni te acuerdas.
ResponderEliminarCon todo, este es uno de mis libros favoritos, me pareció un buen final para la parte de los Dream Hunters, ahora la cosa está en que seguirá, la liará parda y ya no sabremos ni como termina.
En fin... sigo esta serie y a la autora desde hace unos 7 u 8 años, con los que la seguiré hasta que la pifie por completo.
Gracias por la reseña