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jueves, 2 de febrero de 2012

LOS TÓPICOS DE LA NOVELA ROMÁNTICA (II)

Reflexionando sobre ello me he puesto a pensar y he aquí algunos más.

1.- Los seguidores de Camarón.

Sí, me refiero a esos que se rompen la camisa, son hombres de pelo en pecho y que resisten lo indecible. Incluyendo corrientes de aire huracanadas.
Pero tampoco es cuestión de que los pobrecillos cojan una pulmonía por estar ahí, al pie del cañón sin una triste camisa decente. Sujentando a la palomita desfallecida.Y es que algunas portadas ( las clásicas) abusan de los churris descamisaos.

2.-Más vale honra sin barcos que barcos sin honra.
Las pobres que cazan al conde/marqués/duque por su simpatía y desparpajo.

Nos gustan las historias de amor en la que los protas salvan todas las barreras inimaginables para estar juntos, pero es que a veces estos condes/marqueses/duques son un poco tontorones. Y ellas demasiado orgullosas, quieren que él les declare amor eterno, pero resulta que antes les ofrece el oro y el moro aunque no su devoción incondicional y ellas son románticas perdidas.

3.-Las sobredosis de testosterona.

A todas nos gusta que el churri aguante más de un asalto, pero es que hay casos dignos de estudio. Incluso James Bond se sentiría acomplejado ante tal despliegue de habilidades amatorias, y, por supuesto, tras un intenso y agotador día de huídas y de salvar a la chica.

4.- El relleno.

Merece la pena saber cómo es la estancia donde se desarrolla la historia, pero ¿No pensáis que a veces nos dan demasiados detalles y que eso nos despista? ¿No da la sensación que a veces las descripciones excesivas parecen más una forma de llenar páginas para que el libro no parezca un cuadernillo?
Por ejemplo, si me dicen que estoy en una biblioteca puedo escribir de dos formas: (perdonad de antemano que me explaye tanto y de forma tan cursi)

A- entraron en la biblioteca. Los volúmenes de incontables autores estaban dispuestos en labradas estanterías de madera de nogal americano. El olor de la cera para abrillantar los muebles se mezclaba con el olor habitual  de cuero envejecido. Los sillones, en repujado cuero carmesí, traído expresamente del sur de España, aportaban la nota de color en una estacia típicamente masculina. Debajo de cada sección una pequeña y abrillantada placa de latón indicaba el género de los libros. Ella se quedó mirando con asombro la cantidad de títulos disponibles.... bla, bla, bla.

B- Entraron en la biblioteca. La nota de color a tan clásica estancia la aportaban dos cómodos sillones de cuero carmesí. Ella se quedó mirando la cantidad de títulos disponibles....

¿Y qué decir de los bordados, capas y encajes que forman parte del vestido? aquí tenemos párrafos para dar y tomar.

5.-Las sagas interminables.
Hijos, primos, reprimos, cuñaos y vecindario en general dispuestos para alargar y explotar un apellido.

Cuando una novela engancha (y parte del encanto son los secundarios) las lectoras deseamos saber qué va a pasar con ellos, pero cuando ya el el primo de la hermana de la mujer del hijo del protagonista pues como que no. (Véase la saga Cynster de la laurens) los primeros te los lees pero llega a un momento que te preguntas ¿Quién es este? y eso que suelen poner un croquis o árbol genealógico al principio, que si no...

Bien, después de esto debo decir que sigo y seguiré leyendo romántica-erótica.

1 comentario:

  1. No sabes como me has hecho reír con lo de el árbol genealógico, concuerdo completamente, además, también está el primer punto que para nada es discutible.

    Gracias por este análisis tan digerible y divertido. Ha sido todo un placer leerte de nuevo. ¡Saludos!

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